Elaboración de una escultura:

Ya conceptualizada la idea, con base en un modelo a escala menor, se obtienen las dimensiones reales con un pantógrafo.

Con estas medidas se construye una estructura metálica la cual es forrada con metal desplegado recubriéndola con yeso.

Se moldea a detalle para obtener la figura en su original.

A continuación la figura se marca dividiéndola en secciones para formar de cada una, los negativos en yeso.

 

   

 

 
 

         
 

De los negativos se obtienen los positivos de cera.

A cada uno de estos positivos de cera, se les coloca un pequeño colador en la parte superior, que van conectados a las figuras en diferentes puntos.

Este positivo de cera se compacta con arena dentro de una caja de yeso, introduciéndola a los hornos a altas temperaturas, virtiendo el bronce líquido y dando origen a un positivo ya en bronce. Por esto es que la Técnica del Bronce se llama a la cera perdida.

Después las piezas se liberan de las cajas y el bronce se limpia y ajusta para ensamblarlas sobre una estructura de acero.

 

     
 
 

 

     

Como parte final del proceso, la pieza se cincela, esmerila y pule para obtener su textura final.

 

A la escultura se le da el color o pátina a base de ácidos, con un soplete las tonalidades requeridas.